Hace décadas que el cuerpo de la pequeña Cayetana Arnús apareció desembrado tras la obra de un extraño ritual en Santiago de Compostela. Unos días después otra joven desaparecía dejando un reguero de sangre como única pista. La prensa amarilla se volvió loca. El satanismo vendía más periódicos que los grupos terroristas y las bodas de famosos. Un joven inadaptado de la alta sociedad era el único sospechoso hasta qua la confesión del verdadero asesino le salvó de la cárcel.
Aquel podría haber sido el final de la historia.
Deja una respuesta